Liderazgo

Estoy comenzando a ver (de nuevo) una de las series que mayor estrés me ha provocado. Sí, se trata de Grey’s Anatomy.

En una plática con una amiga sobre las diferentes series que estamos viendo de momento, comentábamos las similitudes entre este show con Game Of Thrones. 

-Pero Rubí ¿qué rayos tiene que ver esta serie dramática con la mona lisa de las series (GOT)?

Verán, la primera vez que vi Anatomía de Grey, quedé impactada por la rapidez en la que Shonda Rhimes asesinaba a sus personales uno por uno. No importando si tuviesen papeles protagónicos *SPOILER ALERT* (Derek), ¿te suena familiar?

Lo cierto es que a pesar de que les odiamos por un momento, siempre terminamos cayendo y continuando con los siguientes episodios. Es decir, a pesar de perder a nuestros personajes favoritos; nos adaptamos.

¿La razón?

Porque saben adaptar la historia, añadiendo personajes nuevos o efectos sorpresa distintos.

Pero bueno, ¿qué tienen que ver esto con el mundo de los negocios? Resulta que, analizando todo esto me percaté  que los directores y escritores de estas dos series exitosas, no le temen al cambio.

Podemos ver algunos ejemplos de CEOs “patito” (sigo sin entender porqué se le llama así a algo que se le considera de poca calidad) que se aferran a tener un producto no exitoso en el mercado, en lugar de eliminarlo, cambiarlo e incluso mejorarlo.

Un ejemplo de ello son las Google Glass, que salieron del mercado cuando debieron salir. Probablemente regresen, pero les aseguro que el producto será distinto

Sin embargo, es importante recalcar que existe una brecha de tiempo que, (a decir verdad es subjetiva) para evaluar si un producto o servicio no es aprobado por el mercado. Es decir, no está cool estar cambiando tu producto e incluso tu modelo de negocios sin antes estar seguro de ello. A este tipo de personas les llamo los CEOs volubles, pues cambian de decisión constantemente y no saben porqué.

¿Conoces a alguien así?

Cuéntame. hola@rubijimenez.com 😉